domingo, 14 de junio de 2009

El zurdo absurdo

El zurdo absurdo.

Se abren las cortinas del escenario. En un lado una cama alta colocada con el cabecero hacia el fondo. La cubierta que la cubre, lo hace por entera, hasta el suelo. Una luz ilumina todo el espacio, pero en particular la cama. Se abre, entre las patas de la cama, como las cortinas de un escenario, la cubierta. Un hombre asoma la cabeza.

Bosteza y se estira.

"Buenos días (saluda al público). ¿Han dormido bien?, yo, estupendamente. Cuando uno ha descansado, como se queda uno, yo me comería el mundo.(al hablar de comer le viene la idea de desayunar) Ya casi son las diez, enseguida vendrá Carlota, ayer le pedí café y huevos con panceta. La verdad es que he tenido mucha suerte con ella. Aunque hayamos cortado. Era mi amante. La relación huésped-casera es satisfactoria. Lo nuestro no daba para más, el día que casi nos pilla su marido en la cama, estaba dispuesto a no verla más, y mira como son las cosas, duermo todos los días con ellos en el mismo cuarto. Él no sabe nada, es un despistado, y muy creído. Yo ronco, es lo peor que lleva Carlota, pero lo ha solucionado con unos tapones que le recomendé. Y dirán y el marido ¿qué?, pues eso, que Carlota le dice que son las termitas que tiene la cama de su abuela. Y el va y se lo cree.
Yo es que desde que aquel día que casi nos pilla su marido duermo tan bien. Lo había probado todo, que si pastillas, que si el vaso de leche antes de irme a dormir, que si contar toda la cabaña lanar de Castila y León, que si leyendo el Quijote, ya lo hice cuatro veces, el apócrifo, el de Avellaneda, dos. No sé si habré batido algún record.
Todo esto les parecerá absurdo, pero pasó. Yo estaba haciendo el amor con Carlota, llegó de improviso su marido, me escondí aquí abajo y me quede dormido, ¡a pesar de la situación!. Desde entonces vivo aquí y ya van para cuatro meses.
Y no tengo ninguna intención de marchar. No me pregunto, ni intento razonar, me dejo llevar. Yo soy zurdo y lo absurdo, me va."

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